Lo Que Esta Niña Le Pidió a Su Maestro Hizo Que 200 Policías Fueran a Buscar Al Papá

Citlali aseveró que diariamente hacía un esfuerzo por quedarse en la escuela lo más que podía, era el único sitio donde se sentía segura. Cuando llegaba a casa la esperaba una señora que su papá contrató para que le tuviera listo algo de comer. El infierno empezaba cuando esa mujer se iba, su papá siempre y en toda circunstancia y en toda circunstancia llegaba muy tomado a casa, entraba al cuarto donde la pequeña descansaba y aunque se hacía la dormida, nada impedía que su papá le quitara la ropa interior y que la tocara por doquier. Citlali cerraba los ojos pero podía percibir la hebilla del cinto de su papá cuando se quitaba los pantalones y después lo sentía encima de ella haciéndole lo peor. Cuando tomaba de más, golpeaba a la pequeña, de ahí venían todos los golpes que el profesor había visto.

El profesor Agustín no deseaba opinar lo que escuchaba pero sabía que Citlali era inútil de mentir, que a pesar del infierno que había vivido las últimas semanas no había perdido la inocencia y sabía en quien confiar. Rápidamente dio aviso a las autoridades y cuando elementos de la policía fueron a intentarlo para detenerlo, el padre de Citlali escapó a la selva.

Doscientos elementos fueron precisos para encontrarlos pero al fin la pequeña estaba a salvo. Tras ser juzgado y asimismo ingresar a la cárcel, los presos que supieron su crimen se encargaron de hacerle la vida imposible.

Citlali ingresó a un albergue para pequeños maltratados del gobierno y hoy espera la ocasión de tener un genuino hogar. Por su parte, Agustín recuerda esa experiencia con horror, pero agradece que haya sido quien pudo hacer la diferencia en la vida de esa pequeña.

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